Bárbara Madrid
"Los CDI como opción válida: una mirada no maniquea de mi propia rehabilitación"

Bárbara Madrid

 @BarbiC4

Jueves 1 de diciembre de 2011

 

Me resulta muy paradójico como Yon Goicochea  enarbola  esta frase: “Sólo la verdad nos hará libres”. Pero, ¿cuál verdad?. Hay un proverbio yoruba  que dice: “Existe tu verdad, mi verdad y la verdad”.

Aquí la verdad aparece como una mixtura de lo que es deseable y lo que es aparente. En este momento cada quien defiende lo que cree que es su verdad y como esta será la solución mesiánica para Venezuela. Y es que en realidad, las elecciones del 2012 son una guerra de poder disfrazadas de una posibilidad de cambio. Si todos los canditados presidenciales tuvieran súper poderes,  esto fuera Star Wars bolivariano; claro, los atuendos de la oposición seguro serían mucho más chic.

Para Goicochea la campaña opositora tiene que  derrumbar el imaginario chavista, algo que es totalmente imposible. Chávez y todo lo que el representa, quedará para siempre en el imaginario colectivo nacional. No le podemos hacer una lobotomía a tanta gente.

La pseudo-política de Goicochea asegura que la “pelea”  no se puede dar con las alegorías que ha venido usando Chávez, ni alcahueteando sus mentiras, ni emulando sus promesas, porque si no el centro político siempre será él, citando a Perón como ejemplo. Y es que es imposible que no emulen las promesas del oficialismo grosera o sutilmente. Los discursos de los candidatos presidenciales han sido iguales durante toda la historia, se trata de necesidades básicas: seguridad, alimentación, vivienda, empleos, salud; el resto son adornitos para el arbolito. Siempre ha sido el mismo regalo en distintas bolsas.

Según Goicochea las Misiones son un error histórico. No justifica que los “líderes” las apoyen. Su principal argumento es que no se pueden fortalecer las disertaciones populistas de Chávez y que además ninguna misión va a acabar con la pobreza. Pero es que no se trata sólo de acabar con la pobreza, se trata de ofrecer otra posibilidad. Este país no va a cambiar ni que venga San Pedro y baje el dedo, amenos que asumamos que el cambio es responsabilidad de todos. El venezolano tiene que dejar de creer en ancianas enfermas y en niños muertos, cómo esperan recibir algo por lo que nunca han trabajado. El bozal de arepa se tiene que acabar. Los subsidios tienen diezmado a este país.  Hay que contemplar la figura de los créditos para que haya retorno de capital y pueda haber algo de auto-sustentabilidad. Mientras el papá mantenga al hijo, este nunca va a salir a trabajar.  A mi me preocupan profundamente los venezolanos que con tal de sacar a Chávez del poder son capaces de cambiar  a su mamá por un burro.

No conozco a profundidad el funcionamiento de todas las misiones, pero las Unidades de Rehabilitación de los CDI son una excelente alternativa, para palear la saturación en los hospitales y los altos costos de las clínicas.

 

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El pasado domingo 14 de agosto, me dirigía a mi casa a bordo de un Chrysler Neon. Atravesábamos la avenida Vollmer de San Bernardino, cuando de pronto, dos motorizados nos pedían que detuviéramos el carro. Uno de ellos nos apuntaba con un revolver. En medio de la confusión,  el piloto decidió acelerar, el motorizado sin alternar  palabras, disparó. En menos de tres minutos una bala había cambiado mi vida para siempre. No sentí dolor. Me presioné la pierna derecha para detener la hemorragia. Alcancé a decir que me llevaran a una clínica. Y con mi vestido blanco completamente ensangrentado como en una buena película de Tarantino,  me fundía a negro.

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En la Unidad de Emergencia del Hospital de Clínicas Caracas lograron revivirme. Con la hemoglobina en 4 y la tensión arterial en 40, el anestesiólogo me daba por muerta. La bala había atravesado la arteria femoral, los músculos, las venas y los ligamentos. El Dr. Victor Reinaga, jefe de la Unidad de Cirugía Cardiovascular del Hospital Pérez Carreño, era el cirujano a cargo. A pesar de presentar un cuadro médico tan complejo, el Dr. Reinaga decidió operarme, asumiendo los riesgos que esto implicaba. La Divina Providencia había conspirado a mi favor. Cuando desperté estaba en la Unidad de Terapia Intensiva.

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Había perdido el 60% de las funciones principales de la pierna. Debía someterme a un arduo proceso de rehabilitación. La recuperación me tomaría un mínimo de seis meses. Una electromiografía arrojaba como resultado,  la gran posibilidad de recuperar por completo la funcionalidad de la pierna. El Jefe de la Unidad de Fisioterapia y de Rehabilitación del HCC, me recomendó 45 sesiones de terapia. Mi póliza  de seguros de 150 mil bolívares, se había consumido por completo. Cada sesión de rehabilitación en el Hospital de Clínicas Caracas tiene un costo aproximado de 400 bolívares, que multiplicado por 45, arroja la módica suma de 18 mil bolívares.

El Jefe de la Unidad me sugirió visitar algún CDI que contara con un centro de rehabilitación, insistiendo en que los médicos cubanos eran excelentes especialistas en esa área.  

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Ayudada por un bastón llegué a la Unidad de Rehabilitación del CDI que está ubicado en la avenida Las Fuentes del Paraiso.  Tiene cinco años prestando servicio.

–Buenos días ¿cómo hago para recibir terapias de rehabilitación?

–Buenos días. Tienes que venir un martes o un jueves para que te vea la fisiatra. La consulta empieza a las 8:00 am. Tienes que llegar a las 6:00 am para que te anotes en una lista.

Era jueves, las puertas del CDI abren a las  6:00 am, cuando llegué habían cinco personas. Tomé la lista y me anoté, era la número 15. Pregunté por qué me había tocado ese número, un señor me respondió:

–Mija, aquí hay un señor que llega a las 5:00 am y anota a los pacientes. Usted le paga algo… a la gente no le gusta venirse tan temprano, por el hampa, usted sabe.

Sabía perfectamente de lo que me hablaba el señor.

Pacientemente esperé a que me atendieran hasta casi las 12 del medio día. Claro, esto no pasa en todos los CDI. En este hay una fisiatra suplente que sólo va dos días a la semana, la fija está en Cuba porque tiene a un familiar enfermo.  Al entrar a la consulta la doctora me hizo un chequeo general y me mandó las primeras 15 sesiones que incluían: rayos laser, magneto, terapia ocupacional, terapia del calor y gimnasio. Al salir la secretaría me dijo:

–Tienes que traer ropa cómoda y un paquete de vasos plásticos como colaboración. Tus sesiones son a las 9:00 am, tienes chance de llegar hasta las 9:15 am.

Era un paquete de vasos plásticos frente a 18 mil bolívares fuertes.  Me tocaba ver los resultados.

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Al siguiente día llegué a las 9:00 am. Al llegar entregué el paquete de vasos. La secretaría me anotó en una lista y me llamo por mi nombre. Me dio una carpeta con mi historia. Pasé a la Unidad de magneto y rayos laser. Cuando entre sonaba una música súper pachangosa, era como merengue dominicano, pero cubano. Las terapeutas me parecieron extremadamente amables, además bailaban entre la gente. Eso jamás hubiese sucedido en el Hospital de Clínicas Caracas. Me sorprendió ver a tantas personas extranjeras de la tercera edad. Con la mirada hice un rasante estudio socio-económico. Por lo menos el 75% de los pacientes eran personas de clase media, ni tan mal acomodadas.

Primero me pusieron la terapia del magneto para mejorar la circulación y disminuir el dolor.  Luego me colocaron el rayo laser para atenuar  el colágeno de la herida,  y así lograr disminuir las cicatrices. En la terapia ocupacional habían venezolanas, allí me pusieron a trabajar con un pedal la movilidad del pie.  La terapia del calor me la aplicaron  para menguar el dolor externo. Cuando entré al gimnasio sonaba la Hora Loca, una señora que salía me dijo:

-De aquí uno sale como con ganas de bailar.

Sonreí. Le entregué mi historia a la fisioterapeuta. Me asigno hacer pesas, bicicleta, caminar frente al espejo, estiramientos y pedal con resistencia.

Así comenzaban mis primeras sesiones de rehabilitación.

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A las dos semanas solté el bastón.  Había dejado de cojear.  Empezaba a ver los resultados de la terapia. Fui haciendo amigos, siempre les preguntaba cómo se sentían y si las terapias les estaban haciendo efecto. Tenían problemas con la cervical, con el manguito rotador, con el túnel carpiano o parálisis corporal. Todos se sentían mejor y físicamente recuperados. Vi como el señor  Vicente Parra llegaba en silla de ruedas, en este momento camina sin bastón.  

Le tome especial afecto a Yuya, una terapeuta que estaba por cumplir su servicio en Venezuela. Me decía:

Ya me quiero ir, esto es igual que en Cuba. Por lo menos allá la salud y la educación es gratis.

–¿Nunca vas a la playa?

Bueno, Bábbara con qué plata si acá nos pagan 1.300  bolívares. Nosotros compramos la comida. Además no nos dejan salir después de las seis de la tarde.

–¿Y en Semana Santa y en Carnaval trabajan?

–Las venezolanas no trabajan, nosotros trabajamos todo el año.

Me pareció muy terrible, porque realmente trabajan como unos burritos sabaneros.

Un día llegué y estaban recogiendo una colaboración para comprarle una torta a una de las terapeutas que estaba cumpliendo años. El ambiente es tan ameno y tan humano, que es imposible no desarrollar afecto por la gente y hasta cierto sentido de pertenencia con el lugar. Cuando terminé mis primeras 15 sesiones, volví a la consulta con la fisiatra. Me dijo que estaba de alta. No lo podía creer. Le insistía, pero si necesito 45 sesiones. Ya estás bien Bárbara, me decía la doctora. En tu casa puedes hacer los ejercicios. Sin embargo,  le pedí que por favor me extendiera las terapias para pulir los movimientos de mi pie derecho. Además, no me quería ir todavía así como así. Iba a empezar diciembre y quería llevarle algún regalo a los terapeutas.  Definitivamente, un paquete de vasos no era suficiente.

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Yon Goicochea  publicó en su artículo del 29 de noviembre en El Universal “Las misiones no sirven, están diseñadas para que los pobres sobrevivan a una pobreza eterna”. Sólo el 15% de los pacientes que conocí, vivían en pobreza extrema.

Los “encuestólogos” convencieron a muchos “líderes” de que debían apoyar las Misiones para “triangular” (término de marketing político) con el chavismo. ¡Vaya error! No consideraron que mientras reforcemos el discurso chavista, mientras la pelea semiótica se dé en el campo del populismo, nunca podremos ganar”.

Obviamente, este hombre no se ha deteniendo a pensar  en el venezolano de a pie. Cuando se refiere a “ganar”, no habla del pueblo, habla del brazo al que representa.  Las unidades de rehabilitación de los hospitales públicos están atestadas, y las de las clínicas son impagables; los CDI son una opción. Definitivamente no creo que haya que crear un Ministerio para las Misiones, pero hay que apoyarlas. La salud no puede ser chavista o de oposición. Mi mamá, Silenia Gil, fue enfermera del Hospital JM de los Ríos durante 35 años.  Cuando hablamos de la problemática de los hospitales públicos  me dice que desde que ella empezó a trabaja a habido problemas de insumos médicos y ni hablar de la calidad de las insfreaestructuras.

“Ninguna misión está pensada para que la gente deje de ser pobre, están diseñadas para que los pobres sobrevivan una pobreza eterna… Las Misiones son un error histórico. Alguien tiene que decirles a los venezolanos que no podemos conformarnos, alguien debe atreverse a decir la verdad subyacente, a trascender las encuestas. La política no es sólo votos, es un genuino ejercicio de liderazgo”. 

Aquí me permito citar a Thays Peñalver, en su artículo “La plaga revolucionaria”  publicado el 6 de enero en El Universal:

 “Han pasado los años y pensamos: “en el 2012 terminará esta pesadilla”. Pero terminará siempre y cuando los venezolanos entendamos que este asunto de sacar a Venezuela del infierno en el que ha estado sumida, es responsabilidad absoluta de todos nosotros. Acabará cuando comprendamos que vivir en Democracia y ser ciudadanos de una Nación, es cosa muy seria. Seremos de nuevo un País, solamente cuando entendamos que no podemos continuar sentados en nuestras casas esperando al “líder de la oposición” para que nos saque del atolladero. Los pueblos que hoy son libres y prósperos no tienen líder, porque el “líder” de un País civilizado, es su pueblo indignado que un buen día decidió no aceptar más vejámenes y salió a la calle sin miedo a apoyar a aquél que clamó a los 4 vientos lo mismo que su corazón le increpaba.

Podemos hacer que cambien las cosas. Si no lo hacemos este año, la estupidez continuará insistiendo hasta que el ciclo termine, pero con nosotros.”

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Si hacemos una revisión más profunda de la historia, nos daremos cuenta que el problema realmente no es este gobierno, en realidad,  estos  13 años son la gota que rebozó la copa que se ha venido llenando a punta de petróleo.  El caos que vivimos solo se está repitiendo. Inevitablemente me toca traer a escena al escritor cubano Antonio Benítez Rojo y a su libro La Isla que se Repite. Cuando este escritor habla del caos refiere que:

He usado mayúscula para indicar que no me refiero al caos según la definición convencional, sino a la nueva perspectiva científica, así llamada, que ya empieza a revolucionar el mundo de la investigación: esto es, caos en el sentido de que dentro del desorden que bulle junto a lo que ya sabemos de la naturaleza es posible observar estados o regularidades dinámicas que se repiten globalmente… Caos mira hacia todo lo que se repite, reproduce, crece, decae, despliega, fluye, gira, vibra, bulle: se interesa tanto en la evolución del sistema solar como en las caídas de la bolsa, tanto en la arritmia cardíaca como en las relaciones entre el mito y la novela. Así, Caos provee un espacio donde las ciencias puras se conectan con las ciencias sociales, y ambas con el arte y la tradición cultural… un caos que retorna, un detour sin propósito, un continuo fluir de paradojas; es una máquina feed-back de procesos asimétricos, como es el mar, el viento y las nubes, la Vía Láctea, la novela uncanny, la cadena biológica, la música malaya, el teorema de Godel y la matemática fractal.”

Lo primero que hay que entender es que Latinoamérica y el Caribe no responden a los cánones apocalípticos de occidente. Siempre caemos en esa neurosis de comprar comida antes de las elecciones y nunca pasa nada. Y es que nunca va a pasar nada. No creemos en las guerras, no creemos en el Apocalipsis.

Muchos dicen que Venezuela no tiene memoria,  pero si la memoria no es otra  cosa que la historia; y es que ese concepto nunca fue, ni ha sido nuestro. Cuando llegaron los españoles aquí sólo había naturaleza, mitos y creencias. Ni siquiera sabíamos que la historia existía.  No había necesidad de creer en ella porque siempre existió y existiría lo mismo. Rasgaron el mito y nos obligaron a creer en la historia. Nuestro infinito e interminable caos se convirtió en  nuestra contrarrevolución. Occidente es un línea con un principio y un fin y nosotros -Latinoamérica y el Caribe- somos un circulo que se repite a si mismo todo el tiempo. Dejar de ser caóticos sería dejar de ser nosotros mismos, sería perder nuestro sentido de pertenencia. Y como dijo Enrique Tierno Galván: “Bendito sea el caos, porque es síntoma de libertad”.

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A finales del mes pasado en Guadalajara, Fernando Vallejo en su discurso de recepción del Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances, dio a conocer sus mandamientos. Entre ellos estaba: “No votes. No te dejes engañar por los bribones de la democracia, y recuerda siempre que: no hay servidores públicos sino aprovechadores públicos. Escoger al malo para evitar al peor es inmoral. No alcahuetees a ninguno de estos sinvergüenzas con tu voto…” 

 

 

Siempre he deseado hacer el amor escuchando esta canción. 

Cuando era chiquita pensaba que Orson Welles era hermano de Doris Wells, Feliz cumpleaños querida Doris.
Tu vida es lo más valioso que tienes. No la arriesgues por nada, ni por nadie. Al final, nada ni nadie valdrá tanto la pena.
UN HOMBRE INTELIGENTE HABLANDO DE MUJERES…

Luis Fernando Veríssimo, escritor brasileño (Porto Alegre, Rio Grande do Sul, 26 de Septiembre de 1936)

El irrespeto por la naturaleza ha afectado la supervivencia de varios seres, y entre los más amenazados está la hembra de la especie humana.

Tengo apenas un ejemplar en casa, que mantengo con mucho celo y dedicación, pero en verdad creo que es ella la que me mantiene.

Por lo tanto, por una cuestión de auto-supervivencia, lanzo la campaña “Salvemos a las mujeres”.

Tomen de acá mis pocos conocimientos sobre la fisiología de la feminidad, con el fin de que preservemos los raros y preciosos ejemplares que todavía quedan:

1. Hábitat:

La mujer no puede vivir en cautiverio. Si está enjaulada, huirá o morirá por dentro. No hay cadenas que las aten y las que se someten a la jaula pierden su DNA. Usted jamás tendrá la posesión sobre una mujer; lo que la va a atar a usted es una línea frágil que necesita ser reforzada diariamente.

2. Alimentación correcta:

Nadie vive de la brisa. Mujer vive de cariño. Déle en abundancia. Es cosa de hombre, y si ella no lo recibe de usted, lo buscará en otro. Besos matinales y un “yo te amo” al desayuno las mantienen bellas y perfumadas durante todo el día. Un abrazo diario es como el agua para los helechos. No la deje deshidratarse. Por lo menos una vez al mes es necesario, si no obligatorio, servirle un plato especial.

3. F l o r e s:

También hacen parte del menú. Mujer que no recibe flores se marchita rápidamente y adquiere rasgos masculinos como la brusquedad y el trato áspero.

4. Respete la naturaleza:

¿No soporta la TPM (tensión pre-menstrual)? Cásese con un hombre. Las mujeres menstrúan, lloran por cualquier cosa, les gusta hablar de cómo les fue en el día, de discutir sobre la relación. Si quiere vivir con una mujer, prepárese para eso.

5. No restrinja su vanidad:

Es propio de la mujer hidratar las mechas, pintarse las uñas, echarse labial, estar todo un día en el salón de belleza, coleccionar aretes, comprarse muchos zapatos, pasar horas escogiendo ropas en un centro comercial. Comprenda todo esto y apóyela.

6. El cerebro femenino no es un mito

Por inseguridad, la mayoría de los hombres prefiere no creer en la existencia del cerebro femenino. Por ello, buscan aquellas que fingen no tenerlo (y algunas realmente lo jubilaron). Entonces, aguante: mujer sin cerebro no es mujer, sino un simple objeto decorativo. Si usted está cansado de coleccionar estatuillas, intente relacionarse con una mujer.

Algunas le mostrarán que tienen más materia gris que usted. No les huya, aprenda con ellas y crezca. Y no se preocupe; al contrario de lo que ocurre con los hombres, la inteligencia no funciona como repelente para las mujeres.

7. No haga sombra sobre ella…

Si usted quiere ser un gran hombre tenga una mujer a su lado, nunca atrás. De esa forma, cuando ella brille, usted se bronceará. Sin embargo, si ella está atrás, usted llevará una patada en el trasero.

8. Acepte:

Mujeres también tienen luz propia y no dependen de nosotros para brillar. El hombre sabio alimenta los potenciales de su compañera y los utiliza para motivar los propios. Él sabe que, preservando y cultivando la mujer, él estará salvándose a sí mismo.

Mi amigo, si usted piensa que la mujer es demasiado costosa, vuélvase GAY.  

¡Sólo tiene mujer quien puede!

Luis Fernando Veríssimo


El amarse a uno mismo es la base sólida, es la semilla que se extenderá a los demás, esto es compasión.

Angel Electrico (Soda Stereo)

♥ Eu sou a luz resplandecente. Eu sou a llave de harmonia. Eu sou a llave do amor. ♥
La conciencia no es monopolio de nadie, igual la celebración, el regocijo y la mirada inocente de un niño… OSHO.-

 

Letra de la canción Fuera de control interpretada por No te va gustar:

Fuera de control, fuera de control 
si se diera cuenta que la vida es corta 
puede ser que dure menos que esta canción
y ver lo importante que son ciertas cosas

Si no se preocupara por tener la razón
si no se esforzara por hacerse el normal 
qué vida tendría.

Si no prefiriera estar en otro lugar 
no creo que tampoco le sirva 
no sería como es, no vería como ve 
qué contento viviría

Si no se esforzara por hacerse el normal 
qué vida tendría.
es mejor estar 
fuera de control, fuera de control,
fuera de control, fuera de control 

Sin estar atado a lo material 
sin miedo a lo que digan 
no sería como es, no vería como ve 
qué contento viviría 

Si no se esforzara por hacerse el normal 
qué vida tendría 
si total lo que el destino te dé… 
el destino te lo quita y es mejor estar 
fuera de control, fuera de control 
fuera de control, fuera de control 
y es mejor estar…

La Fuga: Trampas al sol.